Pablo Podestá: un hombre que dejó su ser en la actuación

Horacio Podestá es un vecino de la ciudad de Hurlingham. Trabaja de chofer en la línea 237 desde 1992  y a diario pasa por la localidad que lleva el nombre de Pablo Podestá. El nombre del barrio homenajea a uno de sus tíos bisabuelos, quien fue un artista multifacético, miembro de una familia que dejó un legado cultural en nuestro país. Horacio rememora la vida de su antepasado para la Comunidad 3F.

¿Quién era Pablo en su familia? 

-Pablo es el hermano de mi bisabuelo José, más conocido como «Pepe”. Cecilio Pablo Fernando Podestá Torterolo nació en Montevideo el 22 de noviembre de 1875. Se casó con la actriz Olinda Bozán, pero su matrimonio duró sólo un mes. Fue actor, cantor, escultor, acróbata y pintor, tocaba de oído el violín y el violoncelo. Hijo de mis tatarabuelos Pedro Podestá Queirolo y María Teresa Torterolo, los dos nacidos en Génova, Italia, y radicados en Montevideo, Uruguay. Pablo era el menor de nueve hermanos.

¿Cuándo llegaron a la Argentina? 

-En mayo de 1880 cruzaron el charco y se instalaron en Buenos Aires, vino toda la familia. Formaron la compañía teatral  Podestá-Scotti y su local era en el Jardín Florida (Florida y Paraguay). Estaba encabezada por  mi bisabuelo José. Se presentaron en los teatros Colón, Politeama, San Martín, Argentino, Liceo (ex Rivadavia), Victoria y Nacional. Recorrieron las provincias con su circo criollo, y la obra que más representó mi bistío fue Juan Moreira.

¿Cómo era su desempeño como actor?

-Cuentan que su primer desafío fue el Vasco Bautista, donde se puso en duda su actuación. Pero para Pablo no había imposibles en el teatro, “apechugó” e interpretó a un verdadero vasco. Y cuando en una obra le tocó hacer de enfermo y convaleciente tomó veneno para sentirse verdaderamente mal y que su interpretación saliera lo más real posible. En mi familia lo recuerdan muy vehemente en sus instintos. También era un gran entusiasta por la música, aprendió de todo un poco, aunque de forma rudimentaria. Una visión extraordinaria lo favorecía para cualquier cosa que se le ocurriera hacer. Muy versátil, era incansable. Con una voluntad y resistencia envidiable creaba sus personajes.

¿Tenía otras pasiones?

-Las mujeres y el juego lo enloquecían. Dicen que perdió en el juego todo lo ganado en una temporada. Además, era un hábil ecuestre, gimnasta y acróbata, lo que facilitó su trabajo cómico-dramático. Filmó dos películas mudas: Mariano Moreno y la Revolución de Mayo, en 1915, dirigida por Enrique García Velloso; y Santos Vega, en 1917, dirigida por Carlos de Paoli.

Fue un precursor, ¿qué otras obras destacaría?

-En 1903 patrocinó un concurso literario que se llamó «1er Concurso Dramático Argentino», donde ganó su amigo Martin Coronado, con su obra «Culpas Ajenas». En 1917 esculpió el busto de Eva Franco (actriz de la época). Pablo sin dudas fue un intuitivo genial, amaba todo lo bello.

¿Cómo fueron los últimos años de vida de Pablo? 

Los pasó internado en una clínica psiquiátrica del barrio de Flores; su médico fue Alejandro Bosch con quien tenía profundas y extensas conversaciones. Ahí recibía la visita de su amigo Gardel que un día llegó con su otro amigo Razzano. Aunque no podía cantar, disfrutaba mucho la compañía de Gardel, y en cuanto lo veía agarraba su violonchelo (del que nunca se separaba), se ponía a tocar y le pedía que cantara Amargura con un semblante tristemente deteriorado. Gardel también interpretaba «La piedra del escándalo», escrita por Pablo basada en las máximas de su amigo Coronado. Falleció muy joven a los 48 años, el 26 de abril de 1923, víctima de sífilis.

Por otro lado, ¿su bisabuelo José dejó algo escrito?

-Allá por los años 30, del siglo pasado, «Pepe» Podestá escribía sus memorias Medio Siglo de Farándula, en las cuales contaba las odiseas vividas junto con sus hermanos Luis, Gerónimo, Pedro, Juan, Graciana, Antonio, Amadea y Pablo.  Así lo recuerda José en su libro: “Nada lo arredraba, cuando ansiaba una cosa era audaz hasta la temeridad. Después de una temporada, al encontrarlo le pregunté:

-¿Cómo te fue?

-¡Mal, muy mal! ¡He perdido 40.000 pesos!

-¿Cómo? ¡Si has tenido llenos completos!

-Es que gane solo 60.000 y pretendía ganar 100.000”.

LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL

En 1958, el ferrocarril Urquiza modificó toda su infraestructura. Fueron remodeladas muchas estaciones, otras anuladas – como por ejemplo la que estaba entre los kilómetros 7 y 8 -, fue construida la actual estación Fernández Moreno y a partir de ahí se tomó el criterio de poner el nombre de escritores a las nuevas estaciones. El por qué se le impuso el nombre de Pablo Podestá a la estación kilómetro 14 se debe más que nada a la cercanía y amistad que tuvo con Martín Coronado, periodista y escritor, que  fue inaugurada en 1919. Otro escritor homenajeado en la línea Urquiza es el nicaragüense Rubén Darío, ubicada en el distrito de Hurlingham.