Por Micaela Anselmi y Ornella Villordo, estudiantes de la carrera de Periodismo de la EMAC.

A raíz de la cuarentena por coronavirus, los espacios culturales se vieron obligados a cerrar sus puertas al público. Indiana y Karina, quienes forman parte de la comisión directiva de la Asociación Cultural Arte y Vida, cuentan en qué medida se vio afectado su trabajo y cómo le hicieron frente a la emergencia cultural producida por la pandemia.

Arte y Vida comenzaron a gestarla en 1958 un grupo de vecines de Ciudad Jardín y Martín Coronado con el objetivo de tener un coro, y realizar actividades teatrales y plásticas. En un principio, utilizaban los espacios de entidades de la región como el Club AFALP, COMACO o la Asociación de Fomento de Martín Coronado. También brindaban talleres en plazas, “por esta razón el primer nombre que tuvo fue el de Teatro-Carpa El Palomar”, explica Karina, la ex presidenta y actual tesorera de la entidad. 

Sin embargo, durante la última dictadura tuvieron que cambiar su nombre por no estar permitidas este tipo de actividades y, finalmente, le pusieron Asociación Cultural Arte y Vida. A mediados de los 90,  consiguieron un espacio propio con el dinero de las cuotas y donaciones de les socies, que se ubica en la calle Remedios de Escalada 6750, en Martín Coronado.

El proyecto de Arte y Vida tiene como fin acercar al barrio todo lo relacionado con el arte y la cultura, ya que ve a ambas como grandes herramientas de transformación social. En su espacio se brindan todo tipo de talleres, seminarios y eventos. El centro cultural prioriza a les artistas de la zona, de modo que tengan un lugar donde exponer sus propias actividades. Esta asociación se mantiene de forma completamente autogestiva, ya que no recibe ningún tipo de ayuda gubernamental ni privada. “Nosotres nos solventamos con el dinero de las cuotas sociales, donaciones y algún que otro evento que pueda llegar a dejar un remanente de dinero en forma voluntaria de parte de les artistas”, añade Karina.

Indiana, quien actualmente se desarrolla como vocal dentro la comisión directiva, cuenta que durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio el espacio tuvo que cerrar y hasta el momento no se pudieron realizar eventos ni brindar los talleres que comúnmente se desarrollan en el lugar. En este contexto, y pese a no tener los conocimientos ni el equipamiento necesario, les trabajadores de la asociación cultural optaron por recurrir a las redes sociales, como Facebook e Instagram, para seguir conectades con sus socies y vecines del barrio. Mediante las mencionadas plataformas ofrecieron vivos con propuestas artísticas y culturales, algunas de forma gratuita y otras a la gorra (virtual). 

“Hasta el momento llevamos hechos 25 vivos en los que hacemos entrevistas y charlas, en las cuales tratamos de interrogar la cultura durante el contexto actual. Esa es la alternativa que encontramos para mantener el lazo de les artistas con nuestro espacio y con la gente”, declara Indiana. En línea con esto crearon el llamado “Delivery Cultural”, compuesto por materiales audiovisuales exclusivos a los que se puede acceder mediante un link, con un valor monetario accesible que luego se divide entre les artistas y el espacio. 

Si bien varios de sus socies continúan abonando sus cuotas aunque no sea posible asistir a los talleres, a esta asociación se le complicó el pago de servicios y algunos fueron cortados. Lamentablemente, tuvo que prescindir de los servicios de limpieza y de atención al público porque ya no podía costearlo por la falta de actividad. Aún no pudo abrir las puertas al público, pero el momento parece estar cerca. “Esta semana habilitaron los talleres presenciales con hasta 10 personas y eso significa que probablemente falte poco para que volvamos a recibir a nuestres socies”, se esperanzó Indiana.

Para más información sobre la Asociación Cultural Arte y Vida podes seguirlos en su página de Facebook “Arte y vida Asociación Cultural”.