22 octubre 2019


Arregui trabaja en escultura homenaje a Sebastián Barreiros


Sebastián Julio Barreiros tenía sólo 5 años cuando perdió la vida en el atentado a la sede de la AMIA, en 1994. Era vecino de Villa Bosch  y fue la víctima más joven del acto terrorista. A 25 años de su fallecimiento, su familia y vecinos del barrio preparan una escultura en su memoria. 

Al frente de la iniciativa está Alberto Arregui, reconocido artista plástico, que contó los detalles del homenaje, en una entrevista realizada en su casa taller “Madre Atómica”. 

La decisión nació luego de que los vecinos observaron a Arregui trabajar en “El paseo de las esculturas”, que realizó junto con otros artistas en la plaza de los eucaliptos, lindera a la estación del tren Urquiza. “Me vieron trabajar y Claudio (ayudante y vecino) me contó que hicieron un petitorio al municipio para que la plaza tenga el nombre de Espacio Sebastián Barreiros. Una vez establecido ese nombre, me convocaron para hacer el monumento”, relató. Pero aclaró que no hay un plazo definido de finalización de la obra.

Los padres del homenajeado, vecinos y Arregui se dispusieron a crear. “Pregunté cuál sería la imagen para representarlo y me sugirieron ‘¿por qué no hacemos a su juguete preferido?’. A todos nos encantó la idea”. Entonces, “uno de los juguetes preferidos de Sebastián era Donatello de las Tortugas Ninjas, un personaje de acción, que lucha. Pero les dije que quería otra imagen; pequeña, de un metro cincuenta, simpático, dulce y alegre”. 

Ya estaba decidida la imagen de la escultura y la Municipalidad de Tres de Febrero había entregado los materiales para la realización; sólo faltaba hacer la placa: “Mi idea fue llevarlo a algo más poético, así que me puse en contacto con una amiga, Olga Drennen, especialista en cuentos infantiles. Le conté de qué se trataba y la idea que tenía; una carta dirigida de Donatello a Sebastián”.

Esto dice la carta, que es dirigida a los niños que se acerquen a jugar bajo los eucaliptos: “Hola, bienvenidos. Soy Donatello, pero no estoy solo acá, me acompaña alguien muy especial, se llama Sebastián Julio Barreiros. Él, Sebastián, y yo queremos invitarlos a este lugar que es una puerta abierta al juego, a la quietud o la actividad, como prefieran; aquí donde se filtra el sol entre las ramas de los eucaliptos, aquí donde los pájaros cantan, el viento gira y la lluvia inventa cortinas de sombra y luz. ¡Vengan, vengan los esperamos siempre!”.

*Por Diego Ledesma, estudiante de la carrera de periodismo de la EMAC.